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Jueves, 07 de Junio de 2012 23:56

Ni eurobonos, ni fondo de rescate; necesitamos capital erótico

por  NoSoyVirgen
 
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No busque este concepto en ningún libro de economía porque no aparece, aunque el capital erótico es tan importante en nuestras vidas como lo ricos, inteligentes, educados o bien relacionados que seamos. Cada uno de nosotros se mueve por la vida con tres tipos de capital: nuestro capital económico (lo que tenemos), nuestro capital cultural (lo que sabemos) y nuestro capital social (la posibilidad de acceder a determinados grupos o relaciones).

El capital erótico es el poder de fascinar a los demás a través de una combinación de vitalidad, don de gentes, encanto y un cierto atractivo estético, visual, social y sexual. Esto siempre ha existido, pero ahora se ha empezado a analizar en algunas universidades cómo la capacidad de seducción influye en el mercado laboral y en las relaciones empresariales. Adolfo Suárez, Felipe González, Barack Obama, George Clooney o Christine Lagarde son personas atractivas que llaman la atención, atraen y predisponen positivamente. Tienen mucho capital erótico, algo que les falta a los gobernantes españoles para seducir a nuestros socios comunitarios y que accedan a capitalizar la banca con fondos europeos.

Por desgracia, Mariano Rajoy anda bastante escaso de capital erótico, y quizás es por esto que Angela Merkel le da calabazas continuamente. Ya sé que es un trago cautivar a la líder germana, pero para eso le hemos votado al bueno de Rajoy. Parecía que Luis de Guindos sí tenia un cierto capital erótico en Europa, pero por lo que estamos viendo no es así. En la ofensiva diplomática que ha desplegado el Gobierno para evitar la intervención lo único que se ha conseguido es el apoyo verbal de muchas instituciones, pero nadie parece implicarse directamente en el problema. A España ya le ocurrió lo mismo tras la expropiación de YPF en Argentina; todos nos apoyaron, pero nadie hizo nada. ¿Pueden Rajoy y De Guindos cultivar su capital erótico? ¿Podemos usted y yo, querido lector, siendo feos convertirnos en fascinantes seductores y así tener más oportunidades de éxito en nuestras carreras profesionales y personales? Pues, aunque parezca mentira, parece ser que sí, que hay esperanzas, según Catherine Hakim, socióloga de la prestigiosa London School of Economics, que afirma que el capital erótico se puede cultivar, y que los hombres y mujeres atractivos ganan más que los que no lo son.

Pero tenemos que aplicarnos. Hay que cuidar la primera impresión que damos y los gestos, que hablan por sí solos. Antes de que abramos la boca, nuestro interlocutor ya se ha hecho una idea de cómo somos. Aparte de la forma de vestir y de movernos, la mirada y la sonrisa deben ser nuestras tarjetas de visita. Vaya apuntando. Nada de esquivar la mirada, porque eso significa que escondemos algo. Hay que mirar a los ojos para dar confianza, y saber que si alguien mira hacia arriba y a la izquierda es que está recordando algo; hacia arriba y a la derecha, que está fantaseando; y hacia abajo y a la derecha, que está recordando un sentimiento. Una mirada que va rápida de un lado a otro refleja que la persona no está segura o que se pone a la defensiva.

Supongo que los ojos ya le hacen chiribitas de tanto movimiento. Pero no se relaje, que esto de tener capital erótico es muy trabajoso. Hay que gesticular, porque eso genera una percepción de energía y entusiasmo. Y tenemos que sonreír y mostrar nuestro rostro más feliz. Pero, eso sí, que la sonrisa sea verdadera y no una pose. Si no es genuina, lo sabremos porque no tendrá simetría, aparte de que la sonrisa auténtica se detecta también en los pómulos y en los ojos. Tampoco se pase, porque una sonrisa de más de 7 segundos seguro que es falsa.

No cabe duda de que el capital erótico se está convirtiendo en un factor secreto de éxito en el mundo de los negocios. De hecho, los consejeros delegados de las mayores empresas suelen ser más atractivos que los gerentes de las pequeñas. Aunque lo que debería pesar en un directivo o en un político es su capacidad de gestión, lo cierto es que es inevitable que su imagen sea muy relevante. Rajoy y De Guindos van a tener que aplicarse mucho para alcanzar un alto nivel de poder erótico que termine por cautivar a la intransigente Merkel.

Manuel del Pozo.

Foto: vanitatis

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