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Lunes, 23 de Mayo de 2011 18:41

La novia argentina de Al Pacino

por  NoSoyVirgen
 
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Es modelo, actriz y pareja del legendario actor, quien le lleva casi 40 años. "Al es un hombre extremadamente sexi", dice esta argentina, que ya está acostumbrada al acoso femenino que sufre su novio. Radicada en Hollywood hace 15 años espera que su carrera despegue con Dictablanda, película filmada en Buenos Aires en que actúa al lado de John Cusack.

por: FRANCIA FERNÁNDEZ.

Se considera una mujer sumamente afortunada. Y cómo no. Si tiene cara de muñeca, un cuerpo envidiable, una carrera en alza y, desde hace cuatro años, un novio que es una estrella: Al Pacino.

Con un metro 74 de estatura, Lucila Polak es modelo y actriz. Tiene 32 años, casi 40 menos que el protagonista de El Padrino (1972), uno de los mejores actores de todos los tiempos y de los solterones más codiciados de Hollywood. "Nunca antes había salido con alguien mayor, pero puedo decir que la diferencia no se siente, porque él es un hombre muy vital y porque, cuando hay amor, no creo que esas cosas importen", dice Lucila a revista Mujer, con tono distendido.

Rebelde y audaz, se crió en una familia argentina de intelectuales. Su tía, Julia Polak, es una de las científicas más gravitantes del siglo XX y dama del Imperio Británico. Y su padre, Federico, un abogado y ex vocero de Raúl Alfonsín, imaginaba un futuro similar para su hija. Pero los sueños de Lucila iban por otro lado: cualquier cosa relacionada con hacer 'performance', desde patinadora sobre hielo hasta gimnasta.

A los 18 años, la oveja negra de los Polak, finalmente, debutó como conductora de TV. Algo que abandonó para seguir a Los Ángeles, California, a su entonces novio, el modelo Máximo Morrone, con quien tuvo una hija (Camila) y vivió nueve años. Mientras lidiaba con la novedad de ser madre joven, lejos de su familia, también aprendió a adaptarse a una ciudad 'cruel' (porque 'uno vive arriba del auto y casi no tiene contacto con otra gente'). Se matriculó en Sociología en la UCLA, solo para darse cuenta en tercer año de que su verdadera vocación era el teatro.

Paralelamente, grababa comerciales para tiendas como Sears, y comenzó a tomar clases de actuación. "Invertí años, me formé con los mejores y me dediqué full time a ello", comenta.

Desde entonces su carrera ha incluido participaciones en películas (como Pride and Perjudice, 2003), series de TV y obras teatrales. "La competencia es feroz. Me ha costado encontrar un nicho. Yo soy descendiente de yugoslavos y rusos, no tengo el típico look latino pero al mismo tiempo hablo con acento, entonces, quedo en una franja 'extraña'", explica Lucila, quien llegó a tener como representante a John Crosby (el descubridor de figuras como Charlize Theron y Rene Russo), quien la rebautizó Lucila Solá, para darle un aire más latino a su nombre.

Recién ahora (tras dejar atrás proyectos como Un Buen Día, una película argentina que, en 2010, pasó con más pena que gloria, pero que marcó su primer protagónico), Lucila parece haber entrado a las grandes ligas. Acaba de actuar en Dictablanda, de Alejandro Agresti (quien dirigió a Keanu Reeves y Sandra Bullock en La Casa del Lago, 2004), junto a John Cusack. "Fue una experiencia linda, divertida y con mucho espacio para improvisar", enumera Polak, quien encarna a una periodista liberal que, en plena dictadura argentina, termina involucrada con el protagonista. "Cusack es muy relajado, un artista y un caballero. Me vino bien trabajar con él... Pagué tantos años de piso, que esto es como la cosecha de todo lo sembrado. Las cosas tenían que cambiar".

Romance tórrido, encanto latino

Lucila y Al se conocieron hace seis años, en una cena de amigos. La segunda vez que se cruzaron, él le pidió su teléfono y le propuso que salieran con sus hijos (los mellizos de él, que hoy tienen diez años, y la hija de ella, de 13). La relación se hizo pública cuando ya llevaban dos años juntos y un paparazzo los fotografió en el aeropuerto de Roma.

Pasaron dos años desde que se conocieron hasta que hubo algo entre ustedes. ¿Por qué? ¿Él se lanzó o fue usted? Él tomó la iniciativa. Y fue muy romántico... Nos demoramos dos años, porque fue algo que se dio de a poco. Cuando nos conocimos, yo salía con un abogado y Al estaba en pareja con otra persona. Empezamos a juntarnos por los chicos y fueron naciendo los sentimientos.

¿Era fan de Al Pacino antes de conocerlo? No, aunque había visto El Padrino y Scarface, como todo el mundo... Hubo medios argentinos que dijeron que yo no sabía quién era Al, y eso no es cierto. Ahora, cuando lo conocí, no me sorprendí como lo hubiera hecho una fan, porque uno conoce gente así todo el tiempo.

Como actriz, ¿es intimidante ser novia de una figura como él? No, para nada. Porque lo privado está separado de lo profesional. Él es mi pareja, el padre de unos mellizos, que tiene altibajos, igual que las demás personas. Para mí, el 99% del tiempo es Al, y no lo que él representa para el mundo.

¿Se acostumbra a ese mundo que lo sigue? Tuve que hacerlo. Es que él es como un rey. En todos los lugares a los que vamos le abren la puerta, lo tratan de 'maestro' o le dicen: 'Al, te amo... Sos Dios'. Es lógico, porque gente de todas las edades lo quiere. Y él está acostumbrado a eso, aunque, afortunadamente, tiene los pies bien puestos sobre la tierra.

¿Qué le ha enseñado él? Profesionalmente, he aprendido muchísimo. A leer y evaluar los libretos. A poner sobre la mesa lo mejor que tengo. A involucrarme en un papel, desde aspectos tan 'simples' como el vestuario. Y a sacar mi voz como actriz y cuestionar las cosas... Incluso si soy una 'partecita' pequeña de un proyecto.

¿Qué lo enamora a él de usted? Creo que es mi personalidad. Lo loca que soy... Que digo lo se me viene a la cabeza. Y también que me ocupo de él y lo apoyo. En realidad, los dos nos apoyamos mucho. Él es un hombre sensible, con sentido del humor, muy afectuoso y demostrativo. Tiene esa calidez italiana, muy parecida a la argentina. Y esa cosa de 'la mamma'. Él es hijo único, fue criado por cuatro mujeres. Está acostumbrado a tener la atención femenina.

¿Cómo se lleva con eso? Tengo totalmente superado el tema. Las mujeres se le tiran encima todo el tiempo. Muchas mujeres... Pero yo le digo que si se encuentra a alguien mejor que yo: "Go for it" (Ve tras eso).

¿Y él que dice? Se ríe...

Sueños cumplidos

Además de tener una relación sentimental con Pacino, Lucila también ha trabajado con él. La dirigió en el filme Wilde Salome (su mirada sobre Salomé, de Oscar Wilde, actualmente en posproducción) y en el corto Final Placement, del Actors Studio, en que Lucila hace de una mujer abusadora a la que le quitan su hijo. "Fue un papel muy desafiante, aunque él me anima a seguir adelante y a que sea yo misma al actuar", dice.

Pacino tiene 71 años. Es, incluso, mayor que su papá (66). ¿La diferencia de edad fue tema? Al comienzo sí... Me asustaba. También me asustaba que él era actor, que nunca se había casado (eso me hacía pensar en posibles problemas con las relaciones), que tenía mellizos chiquitos. Pero las cosas se dieron solas...

Y luego dejó de preocuparle la edad... Es que él no demuestra la edad que tiene, porque es un hombre extremadamente sexi y activo, un creador incansable. Hay mujeres de 22 años que andan detrás de él... Sus hijos tienen diez años y eso también lo mantiene joven, porque hace la vida de un cuarentón: tiene que llevarlos al colegio e ir a las reuniones con otros padres.

¿Su familia lo conoció? Sí. Al principio, mi papá, por ejemplo, estaba un poco choqueado por la diferencia de edad. Pero cuando vino para acá, lo llevamos a comer. Y ahí lo encontró bárbaro.

En este momento, ¿cuál es su sueño? Yo creo que estoy viviendo un sueño. El otro día iba a una audición a la Paramount. Y mientras caminaba veía todo lleno de pósteres de Marilyn Monroe y pensaba: "Wow. Jamás me hubiera imaginado que iba a estar en los estudios de Hollywood". Es como un sueño cumplido, porque estoy muy orgullosa y feliz.

¿Tiene planes para su carrera como modelo? El año pasado hice la campaña de Solo Ivanka (firma transandina de ropa femenina). Acepto propuestas que me llegan, a través del estudio fotográfico Machado Cicala, porque ellos sacaron mis primeras fotos y tenemos una larga relación... En realidad, ya no me dedico al modelaje.

¿Y le gustaría tener otro hijo? Sí, pero más adelante... Dediqué diez años de mi vida a ser una madre casi ciento por ciento. Entonces, creo que es mi turno de desarrollarme profesionalmente, y me gustaría aprovecharlo.

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