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Miércoles, 07 de Diciembre de 2011 14:42

El estrés y la falta de sueño disminuyen el deseo sexual

por  NoSoyVirgen
 
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El deseo sexual inhibido se refiere al bajo nivel de interés sexual. En esta situación la persona no comenzará ni responderá satisfactoriamente al deseo de actividad sexual. Dicho problema puede ser primario (en la cual la persona nunca ha sentido mucho interés o deseo sexual) o secundaria (en la cual la persona solía sentir deseo sexual, pero ya no lo tiene).

Un reciente estudio difundido en la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva, en Denver, reveló que las mujeres con falta de deseo sexual persistente, al parecer, presentan diferencias en el funcionamiento del cerebro, aunque se observó que el estudio debe continuarse para obtener pruebas más concretas.

Pero lo que sí se sabe es que la experiencia que cada persona pueda tener de la sexualidad está mediada por factores biológicos, psicológicos, socioeconómicos, culturales, éticos y religiosos o espirituales, etc. Las afecciones psicológicas, como la depresión y el estrés, pueden disminuir el interés en el sexo. Los cambios hormonales son un factor a tener en cuenta ya que también afectan la libido. El estrés acumulado puede bajar la testosterona y la DHEA (hormona que impulsa el deseo sexual). Si has tenido un día tenso en el trabajo, o bien tu vida laboral sobrecargada consume todas tus energías vitales, tu libido seguramente sufrira las consecuencias.

La fatiga y la falta de sueño tienen mucho que ver con la falta de apetito sexual, y esto sí está comprobado científicamente, ya que durante el sueño bajan los niveles de cortisol, una hormona relacionada con el estrés. La falta de sueño provoca una acumulación de esta hormona, lo cual afecta directamente la predisposición al juego amoroso.

A la hora de preguntarse las causas de la disminución del deseo sexual, debe pensarse en todos los aspectos de la vida que puedan estar afectándonos. Muchas veces la solución puede ser algo tan simple como cambiar alguna medicina que estemos tomando y que tenga como efecto secundario el insomnio o cambios en la libido. Pero la mayoría de las veces encontrar las bases del inconveniente requiere de una busqueda y trabajo más profundo en la persona que lo padece, la consulta a un medico especializado puede representar la solución e impulso para una vida sexual más plena.

Algunas parejas necesitarán trabajo de mejoramiento de la relación o terapia de pareja antes de centrarse en el incremento de la actividad sexual. Asimismo, algunas parejas necesitarán que se les enseñe a resolver conflictos y diferencias en aquellas áreas no relacionadas con el sexo.

El entrenamiento en la comunicación ayuda a las parejas a aprender cómo hablar entre sí, mostrar comprensión, resolver las diferencias con sensibilidad y respeto por los sentimientos de cada uno, aprender cómo expresar la ira de manera constructiva y reservar el tiempo para las actividades juntos, al igual que mostrar afecto con el fin de estimular el deseo sexual.

El tabaquismo, sedentarismo y una dieta rica en grasas son elementos que también inhiben la producción de las hormonas que conducen a la líbido. En definitiva, una vida más sana conducirá inevitablemente a una sexualidad más sana.

REDACTADOR POR DANICASAVILLA

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