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Viernes, 30 de Septiembre de 2011 03:06

Iolanda Batallé: "La mutación más natural del deseo es el amor"

por  NoSoyVirgen
 
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La autora de "La memoria de las hormigas" vuelve con "El límite exacto de nuestros cuerpos", una novela llena de deseo que reflexiona sobre la existencia.

Después de la gran acogida de su primera novela La memoria de las hormigas, llega El límite exacto de nuestros cuerpos, la nueva entrega de Iolanda Batallé, disponible ya en catalán (Amsterdam Llibres) y en castellano (editorial La Galera). Las breves pero intensas historias que esconde este libro vienen a ser un retrato de nuestra vida -de la que tenemos y de la que imaginamos que queremos tener-, construida por infidelidades, cariño, sexo, amor... pero sobre todo, de deseo.

El límite exacto de nuestros cuerpos... ¿Cuál es este límite?

¡Buena pregunta! El límite exacto de nuestros cuerpos diría que es el límite de nuestros deseos, y nuestros deseos no tienen límite.

...¿Entonces es ilimitado?

O no, depende de los deseos de cada uno. No, coñas aparte. Este límite es lo que quiero investigar con este libro. No deseos entendidos como ser amados o amar, sino deseos de supervivencia.

¿En qué te has inspirado para crear estas historias?

En todo y en nada. Depende de cada historia.

...¿En la vida real?

No, hay muchas historias que no son en absoluto de la vida real... o sí... igual veo algo en la calle, o escucho a alguien, o me explican alguna historia y la convierto. Por ejemplo, la historia de "Un amor de verdad", yo siempre compro los tomates a un payés y me fascina su relación con los tomates. Y a partir de aquí surge la historia. Y como ésta, cada una.

A pesar de ser pequeñas historias independientes, ¿qué tienen en común?

Pues precisamente este deseo, pero deseo entendido de una manera muy amplia. El libro está divido en dos partes separadas de forma diferenciada: la primera tiene que ver con el deseo de ser amado, de amar, aparentemente más frívola; en cambio la segunda parte es mucho más crítica, mucho más dura. De alguna manera se ha establecido voluntariamente para que una potencie la otra.

¿Con qué parte te identificas más?

Como autora yo me identifico mucho más con la segunda parte, pero la primera tiene una voluntad de mostrar lo que vivimos todo en nuestro día a día. Estamos desayunando, leemos la prensa, leemos cualquier guerra y estamos como anestesiados... y la primera parte tiene algo de esto, de esta aparente frivolidad que no lo es.

¿El deseo sexual es eterno o, como pasa en la historia de la "La chica y la seta", tiene fecha de caducidad?

Para estos cuentos, el deseo sí que tiene fecha de caducidad. Pero si vas más allá, pienso: "qué es el deseo relacionado con el amor?". Y me digo: "El amor es el hábito del deseo". Por lo tanto, ¿el deseo desaparece? No lo sé, depende de cada persona, de cada relación. Pero también creo que el deseo puede mutar en otros estados, y creo que la mutación más natural del deseo es el amor, convertido en este hábito del deseo.

¿Los lectores se pueden sentir identificados con estos personajes?

Cuando escribes sí que hay una voluntad para que el lector se sienta identificado con uno o varios personajes. Pero no es tan consciente. Crear personajes es lo que más me gusta, sobre todo, los secundarios. Por ejemplo, el personaje de El cojo, en el cuento de "El consolador, la Mari y el cojo", es un señor que llega a una zapatería del pueblo porque quiere un mocasín, pero sólo uno porque es cojo, y la Mari le advierte que se pueden pasar media vida esperando para encontrar una persona que quiera el otro par, y el cojo le dice que quiere esperar... Este personaje me fascina. O también el personaje de la vigilante que observa a la madre y a la niña que miran durante horas este cuadro tan feo, en el cuento de "La Capel Family" (que es la historia central del libro y que le da sentido). Disfruto mucho imaginando estos personajes secundarios.

¿Es difícil llegar a conseguir la vida que nos gustaría vivir?

Sí, pero es como si la sociedad actual nos obligara a ser felices... y tampoco es esto. No hay que ser nada, hay que SER.

¿Qué consejo nos daría a todas las personas para aprovechar felizmente nuestra existencia?

Respirar y sonreír ante cualquier situación.

Iolanda Batallé, la autora de la novela "El límite exacto de nuestros cuerpos", mostrando la edición castellana y catalana del libro. Alba Rodríguez

 

Vida | ALBA RODRÍGUEZ

 

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